Marzo 10, 2026 — Día 5 — Silvia a Popayán (58 km)
Hoy estoy determinado a ir a paso lento. Camino por el mercado de Silvia, pasando puestos de frutas, papas y verduras. Son las 7 a. m. y aún están organizando los puestos. Las calles están llenas de vendedores. Algunos indígenas Misak venden en la orilla de las calles, frente al mercado, cebolla larga y otras verduras. Parte de mí no se siente en Colombia, como si me hubiera transportado a otro país en este tranquilo y pequeño pueblo de Silvia.
En la plaza hay niños esperando a que comiencen las clases. Un cerdito pasa caminando solo por medio de la plaza, pidiendo comida con su hocico de grupo en grupo de estudiantes. De repente, una manada de perros comienza a acosarlo. Con sus escasas defensas, debe salir corriendo lo más rápido posible para alejarse de los mordiscos de los perros. Perros bullies, pensé.
Regreso al mercado y pido un café grande en uno de los puestos. Es lo mismo que está tomando una señora Misak mayor a mi lado, junto con dos arepitas y un queso. Desde aquí puedo ver todo el mercado y captar su otredad.
La vía de Silvia a Popayán es corta, pero al llegar a la ciudad me recibe un tráfico que vuelve la ruta más lenta y calurosa. Luego de llegar a mi hospedaje y tomar un corto descanso, salgo a probar los platos típicos de Popayán. En el restaurante Mora Castilla pruebo las empanadas de pipián y las carantantas, hojuelas grandes de maíz acompañadas de hogao (tomate y cebolla).
Al oscurecer comienza a llover y me retiro a mi hospedaje para descansar y recuperar energías.
Feliz noche,
Camilo Mazo
Camilo Mazo es aventurero, fotógrafo y autor de Fukuoka to Naples. Ha viajado, trabajado y documentado culturas en Asia, Oceanía, Europa, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, explorando perspectivas de vida de distintas culturas a través de sus relatos y fotografías.
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