Marzo 29, 2026 — Día 24 — Nazca a Camaná (390 km)
Contraviento. Así fue la mayor parte del viaje hoy. A pesar de acelerar a fondo, el viento le quitaba fuerza al motor, dificultando el avance. El contraviento también se siente en el cuerpo. Hay que luchar constantemente contra la corriente, teniendo cuidado de que no te derrumbe. A veces te hace perder el equilibrio y tienes que corregir rápidamente la dirección.
Una hora de viaje se convierte en dos con el contraviento. El cuerpo y la mente tienen que esforzarse más. Hay que tener cuidado con los otros automóviles y con la corriente de aire que ellos crean, sumada al contraviento. Con cada camión que pasas, tienes que prepararte para el posible empujón de viento.
Y aun así, con contraviento y todo, qué paseo tan satisfactorio el de hoy. Desde las 6 a. m., en punto, estaba en la calle comenzando la ruta. En mi planeación, mucho antes de empezar el viaje por Suramérica, tenía una nota respecto a este trayecto: “Se ve aburridor”.
No podía haber estado más equivocado. Me di cuenta cuando las montañas áridas y el desierto se abrieron para dar paso a una carretera que bordeaba el océano Pacífico, atravesando playas y altos peñascos que inducen vértigo. Durante la mayor parte del trayecto tuve el mar a mi derecha, para admirarlo cuando no estaba luchando contra el viento.
Si mi objetivo hoy era llegar a Arequipa, el contraviento se aseguró de que no lo cumpliera. Por segunda vez, tuve que detenerme antes de lo planeado, en el pueblo de Camaná.
Contravientos hay en la vía y en la vida, pero ninguno dura para siempre.
Feliz noche desde Camaná,
Camilo Mazo
Camilo Mazo es aventurero, fotógrafo y autor de Fukuoka to Naples. Ha viajado, trabajado y documentado culturas en Asia, Oceanía, Europa, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, explorando perspectivas de vida de distintas culturas a través de sus relatos y fotografías.
Esta pagina es apoyada 100% por la venta de libros.