Marzo 31, 2026 — Día 26 — Arequipa (Descanso)
Hay días en los que el cuerpo pide atención y cuidado. Después de recorrer 1.026 kilómetros en los últimos cuatro días, de trasnochar y levantarme temprano para aprovechar el día en la vía, hoy era uno de esos días.
El cuerpo y la mente se acostumbran tanto al constante avance que, cuando se detienen por un momento, surgen emociones y pensamientos que no tienen espacio durante la ruta.
¿Qué me llevó a embarcarme en un viaje de esta magnitud? ¿Qué me llevó a alejarme de mis seres queridos y de la comodidad para recorrer tantos kilómetros? Son preguntas que, por más razones que encuentre, solo se pueden responder con una sensación interior que dice: es el camino correcto.
Esta mañana, se refuerza esa sensación al abrir las ventanas de mi habitación y recibir la bienvenida de la ciudad con dos imponentes volcanes a la distancia: el Misti (activo) y el Pichu Pichu (inactivo). Ayer en la tarde, las nubes los habían tapado por completo, pero esta mañana, con el cielo casi despejado, se podían ver claramente enmarcando la ciudad.
El día de hoy, aunque caminé 13 kilómetros, fue un día de tranquilidad y de tomarlo con calma. Continué probando platos nuevos: tamal de rocoto (una especie de pimentón) relleno, chicha de maíz morado, causa de pollo (capas de puré de papa amarilla con pollo) y lomo saltado (res, cebolla, tomate, papas fritas y arroz).
Para darme un espacio para pensar, leer y observar a las personas pasar, fui a Kafi Wasi a tomar un americano hecho con café de la región de Cajamarca. Sentarse en un lugar agradable, tomar un café y simplemente dejar pasar la mañana es uno de los planes que mi cuerpo y mi mente más agradecen cuando están cansados.
La tarde transcurrió sin mayor novedad, caminando por las calles históricas de Arequipa, dejando que mis pies, y no mi mente, guiaran el camino. Sin ver mapas, sin marcar lugares, solo caminar sin rumbo y abrirme a las sorpresas que fueran apareciendo.
Mañana continúa el viaje y, con Chile a solo un par de días de distancia, comenzará una nueva aventura en un nuevo país.
Feliz noche,
Camilo Mazo
Camilo Mazo es aventurero, fotógrafo y autor de Fukuoka to Naples. Ha viajado, trabajado y documentado culturas en Asia, Oceanía, Europa, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, explorando perspectivas de vida de distintas culturas a través de sus relatos y fotografías.
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