Abril 29, 2026 — Día 55 — Santa Fe a Villa Carlos Paz (404 km)
Las montañas en las afueras de Córdoba no son tan impresionantes. Son bajas y apenas se ven a la distancia. Aun así, después de 15 días sin ver ninguna montaña, estas me incitaban a atravesarlas y buscar aventura en ellas.
Han pasado 13 días desde la última entrada de esta serie. Diez de esos 13 días transcurrieron en Buenos Aires, disfrutando la ciudad, sus vecindarios y su gastronomía.
El 26 de abril retomé la ruta, ahora con destino a Colombia. No sabía si quería seguir escribiendo, pero tres días después aquí estoy de nuevo, escribiendo lo que ha acontecido en estos días de viaje.
Ese 26 de abril (Buenos Aires a Zárate, 111 km) fue una tarde muy fría y de mucho viento. A pesar del clima, estaba contento de salir de nuevo a lo desconocido, a volver a retarme y a ser solo la moto y yo en el camino.
Me alegró salir de Buenos Aires, por mucho que la haya disfrutado. Es una de mis ciudades favoritas y no me canso de visitarla. Aun así, el prospecto de salir al campo argentino (y al campo en general) me emociona de nuevo.
A partir de ese momento, cada kilómetro que avanzara era un kilómetro más cerca de Medellín. Saber que voy de regreso, y no alejándome de casa, le otorga a esta segunda parte del viaje una sensación diferente. Se siente más tranquila. Ya sé que puedo recorrer muchos kilómetros. Ahora puedo confiar en eso y visitar lugares sin la sensación de tener que apurarme.
En la noche, decidí acampar en Zárate, frente al río Paraná. Fue una noche muy fría. Aun así, dormí bien. No había llovido, y sentí alivio cuando salió el sol en la mañana, aunque no hubiera calentado mucho.
La mañana del 27 de abril (Zárate a San Lorenzo, 257 km) fue también de mucho frío. No pensé que 10 días fueran a hacer tanta diferencia en el clima. Tenía la esperanza de que aún tuviera tiempo de escaparme del frío del invierno, pero no parecía que fuera a suceder.
Al llegar a una estación de servicio para hacer una parada, se me estaban congelando las manos y no paraba de tiritar. Esa noche llegué a un hospedaje en San Lorenzo, donde pude darme una bien merecida ducha caliente y prender la calefacción en la habitación para poder descansar mejor.
El 28 de abril (San Lorenzo a Santa Fe, 151 km), descansado y con más energías para el viaje, me levanté con deseos de ponerme el traje de moto. Ese traje, pesado, rígido y engorroso. Era la primera vez que sentía ganas de ponérmelo en todo el viaje. El clima había cambiado por completo, y había pasado de ser un frío miserable a un clima fresco y agradable. Ese día no me importó que hubiera contraviento.
El clima fresco y soleado de otoño continuó el día de hoy (Santa Fe a Villa Carlos Paz, 404 km). Con el clima así, con el sol reflejando una luz dorada en el campo a mi alrededor y con un aire fresco, tanto ayer como hoy han sido de ensueño.
Cuando pienso en un clima perfecto para montar en moto, ahora sé que un cálido día de otoño en Argentina es uno de ellos.
Ese ha sido el resumen de los últimos días. No estaba seguro de si quería retomar estas entradas, pero compartir esto me pareció mejor que no compartir nada. Quizás continúe escribiendo a diario, quizás menos frecuentemente, pero les seguiré compartiendo de una forma u otra este viaje de regreso a Medellín.
Feliz noche desde Villa Carlos Paz,
Camilo Mazo
Camilo Mazo es aventurero, fotógrafo y autor de Fukuoka to Naples. Ha viajado, trabajado y documentado culturas en Asia, Oceanía, Europa, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, explorando perspectivas de vida de distintas culturas a través de sus relatos y fotografías.
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