Abril 15, 2026 — Día 41 — Córdoba a Ramallo (150 km)
El clima no perdonó hoy. Si llevaba 39 días con la fortuna de no tener que manejar bajo fuertes lluvias, los días 40 y 41 no iban a ser iguales. Me merecía dos días de lluvias imparables antes de llegar a mi destino final, Buenos Aires.
Desde que me levanté en la mañana, la lluvia ya estaba esperándome. Esperé un rato a ver si escampaba, pero sabía que era una esperanza fútil, el pronóstico era lluvia todo el día, y no había indicios de que fuera a parar.
Con escasa paciencia, empaqué todo en la moto bajo una llovizna constante. Las cosas que se mojaron ayer no se habían secado, así que tuve que guardar todo mojado en la moto, tanto lo de ayer como lo de hoy. Esto me tomó un largo tiempo y terminé saliendo alrededor del mediodía.
En la vía no me esperaba nada mejor, solo una autopista mojada, camiones que pasaban de lado rociándome con agua sucia y ni un minuto de descanso de un fuerte contraviento. La moto apenas sobrepasaba los 80 kilómetros por hora, y ni hablar del esfuerzo que el cuerpo tiene que hacer para luchar contra el viento. Cada hora se sentía como tres de viaje, y en cada parada de descanso tenía menos energías para continuar.
Después de apenas 150 kilómetros ya no daba para más. Esa distancia sería menos de dos horas en condiciones normales, pero con la lluvia, el viento y el cansancio, me tomó alrededor del doble. Fatigado y con una tarde oscura, decidí aceptar la derrota y parar en un pueblo cercano, Ramallo, en el primer hospedaje que encontrara.
Estoy en una cabaña a orillas del río Paraná. Hoy no pude tomar ni una foto por la lluvia. Salgo de la cabaña para al menos tomar una foto de la escena actual. Tengo extendidas en todos los espacios disponibles las cosas mojadas, con pocas esperanzas de que se sequen para mañana, el último día antes de llegar a Buenos Aires.
Es posible que mañana en la tarde la lluvia se detenga y salga el sol, según la aplicación del clima de mi celular. Anhelaría entrar así a la ciudad, llegando a Buenos Aires con el sol para recibirme en mi destino final.
Feliz noche,
Camilo Mazo.
Camilo Mazo es aventurero, fotógrafo y autor de Fukuoka to Naples. Ha viajado, trabajado y documentado culturas en Asia, Oceanía, Europa, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, explorando perspectivas de vida de distintas culturas a través de sus relatos y fotografías.
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