Mayo 28, 2026 — Día 84 — Ollantaytambo a Abancay (212 km)

Saliendo de Ollantaytambo, me encontré con el tren que tanto escuchaba el día de ayer y hoy. Los rieles me siguieron mientras salía del pueblo y tomaba el desvío de Pachar rumbo a Abancay. Subiendo por el valle, me acompañaron hasta el pueblito de Huarocondo, y nos despedimos en Izcuchaca.

La carretera siguió subiendo la montaña hasta llegar a los 3.721 metros. Allí me observaban desde lejos algunos nevados, entre ellos el Nevado Salkantay. No fue mucho lo que compartimos, pues lo que seguía era un descenso abrupto hasta los 1.840 metros.

¿Qué era lo que estaba sintiendo? Mis manos no estaban frías. Mis pies no estaban fríos. ¿Era posible? Después de casi 20 días por encima de los 2000 metros y de estar en una variedad de climas fríos, por fin había vuelto a tierra caliente.

Sin embargo, la sensación de calor duró poco. El camino comenzó a subir de nuevo. Subiendo y subiendo por la montaña, volví a estar a unos fríos 4.000 metros. De nuevo me daban la bienvenida, a lo lejos, los nevados de la cordillera.

Una vez cruzado el paso de montaña hacia la ciudad de Abancay, un zigzag de curvas descendía por el precipicio de la montaña. Era el último descenso del día, pero debía permanecer atento, pues los camiones en dirección opuesta tendían a abrirse sobre mi carril para tomar las cerradas curvas.

Al llegar a Abancay, luego de una corta exploración por el centro, me di cuenta de que no había mucho para ver y conocer en la ciudad. Siendo así, encontré un hospedaje para darme una ducha caliente y descansar por el día.

Feliz noche,

Camilo Mazo


Camilo Mazo

Camilo Mazo es aventurero, fotógrafo y autor de Fukuoka to Naples. Ha viajado, trabajado y documentado culturas en Asia, Oceanía, Europa, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, explorando perspectivas de vida de distintas culturas a través de sus relatos y fotografías.

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