Junio 20, 2026 — Día 107 — Quilotoa a Quito (196 km)
¿Recuerdas cuando paraste en esta misma estación de gasolina, con un frío terrible y una vista panorámica del volcán Cotopaxi? Con preguntas como esta se me fue gran parte del día de hoy, recordando momentos de cuando apenas comenzaba el viaje.
En esos días, cruzando por Ecuador, parecía que había avanzado una eternidad desde Medellín, Colombia. Ahora, camino al norte y volviendo a pasar por las mismas rutas, no podía evitar pensar en todo lo que había recorrido desde entonces.
Esta vez, a diferencia de la anterior, el volcán estaba completamente cubierto por las nubes. Me contenté con saber que había podido verlo bien una vez, unos tres meses atrás.
Hoy amaneció similar a los últimos días, con muchas nubes y con la incertidumbre de si iba a llover o no. Antes de comenzar el viaje, fui a admirar por última vez la laguna de Quilotoa.
La ruta de hoy me llevó por varias trochas y pueblitos alrededor de la laguna. Durante una de esas trochas se me terminó soltando la cadena de la moto. Quizás antes, cuando apenas recorría Ecuador por primera vez, habría entrado en pánico. Ahora, incluso con un cielo amenazando lluvia, sabía que podía resolver el problema con tranquilidad.
En Isinliví, uno de los pueblitos del camino, estaban celebrando las fiestas patronales de San Juan Bautista. Antes de llegar, otra manada de perros volvió a perseguirme, como había ocurrido el día anterior. Esta vez, sin embargo, parecían inofensivos y no les presté mucha atención.
Las calles de Isinliví estaban cubiertas de pétalos. Sonaba la pólvora en el cielo y había varios puestos en las calles vendiendo comida. En uno de ellos pedí una empanada de viento y un morocho, una bebida caliente a base de maíz morocho y leche.
Después de visitar el pueblo, retomé la Panamericana Sur, la misma carretera desde la que había visto el volcán Cotopaxi tres meses atrás.
A solo unos cuantos días de Colombia, mi mente comienza a buscar lo que he aprendido durante todo este tiempo. Seguramente habrá varias lecciones, pero en este momento solo puedo pensar en lo que he aprendido respecto a la moto: lubricar y tensionar una cadena, cambiar el aceite del motor y reparar una llanta pinchada.
Sé que, como mínimo, he aprendido estas cosas. Para el resto de las lecciones, tendré que esperar un poco más hasta poder verlas con mayor claridad.
Feliz noche,
Camilo Mazo
Camilo Mazo es aventurero, fotógrafo y autor de Fukuoka to Naples. Ha viajado, trabajado y documentado culturas en Asia, Oceanía, Europa, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, explorando perspectivas de vida de distintas culturas a través de sus relatos y fotografías.
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